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Hace ya un año que Carmen y yo nos mudamos de barrio en Zaragoza, es la tercera mudanza que hacemos de casa. Si, somos unos trotamundos de la ciudad.

Pues bien, el cambio de barrio supone empezar a investigar y conocer nuevos sitios donde realizar nuestras acciones cotidianas, desde donde tomar una caña o hacer la compra para casa, hasta donde desayunar una buena tostada en esos días que te levantas y no tienes materia prima en la cocina. Ha sido un año de ir conociendo un barrio que día a día nos atrapa y nos gusta más. (tener el tranvía en la puerta, ayuda mucho)

Bueno, vamos al grano de esta historia.

Empezaba mi búsqueda personal, tenía que encontrar donde cortarme el pelo y además arreglarme la barba. (me he vuelto un hipster, si. Bueno, igual ya lo era 🙂 ) Quería algo cerca de casa.

Después de probar un par de sitios donde la experiencia en sí fue un – “sin más”, di en internet con una barbería, “La Barbería del Tío Jorge.”

Después de mirar su Facebook e Instagram me decidí a coger cita un día y probar.

¡La verdad que fue una sorpresa! Fue entrar a la barbería y hacer un viaje en el tiempo en plan la película “Regreso al Futuro”, pero esta vez a los años 60. ( y sin el Delorean)

La experiencia empieza nada más entrar, donde amablemente y mientras esperas te ofrecen una cervecita bien fresca, o si eres más valiente, un chupito de Jack.D.

Te ves en unos de sus sillones, con esa cerveza fresca en la mano, escuchando el mejor rock and roll de los años 50, 60 y 70, viendo trabajar a auténticos barberos con su indumentaria clásica y haciendo un verdadero arte con su estilo OLD SCHOOL que solo tienes ganas de empiecen contigo.

Me toca. Me siento y empezamos.

Me veo ahí sentado, sintiendo que estoy en una Barber Shop del mismísimo barrio de Brooklyn de Nueva York del siglo pasado.

La experiencia está siendo única, tanto que a día de hoy y después de un año sigo sintiendo lo mismo cada vez que entro.

(recomendable si tienes barba, el ritual de arreglo de la misma)

La Barbería del tío Jorge ha conseguido mi confianza y crear ese vínculo emocional entre usuario y marca a través de una “User Experience”.

Como conclusión, esto se ha conseguido gracias a cosas tan simples como:

  • Una cerveza fresca de bienvenida
  • Ambiente del establecimiento OLD SCHOOL
  • Rock&Roll 50s, 60s y 70s, indumentaria clásica
  • Trato exclusivo al usuario.

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